Cuando un almacén opera al límite, los problemas aparecen de forma progresiva: falta de espacio, errores recurrentes, cuellos de botella y menor productividad. Con el tiempo, estos factores impactan en los costes y en el nivel de servicio.
La consultoría intralogística permite analizar la operación de forma estructurada para identificar ineficiencias y definir mejoras concretas en procesos, layout y sistemas.