Durante la última década, muchas compañías han realizado fuertes inversiones en automatización logística: sistemas de gestión de almacenes (WMS), transportadores, clasificadores, picking automático o soluciones robotizadas.
Muchas de esas decisiones fueron acertadas en su contexto. El desafío actual es adaptar esas automatizaciones a una realidad que ha cambiado profundamente. El modelo de negocio ha cambiado y lo seguirá haciendo.
El reto, más allá de automatizar, es conseguir que esa automatización siga siendo válida cuando el negocio evoluciona, y sin necesidad de rehacerla por completo.
El almacén del futuro no siempre se construye desde cero. En la mayoría de los casos, se evoluciona. De forma estratégica, controlada y continua.